Después de muchos ensayos y un largo camino, el 12 de octubre pisamos tierras portuguesas. Comenzamos visitando Évora, un pueblo medieval amurallado y degustando los excelentes vinos y moscateles de la zona. Como buenos turistas, conocimos Estoril y Cascais, la “Boca del Infierno” creada gracias a la fuerza del océano, el Cabo da Roca, el punto más occidental del continente europeo y Sintra. Tras tomar un bus urbano (el cual podría compararse a una montaña rusa en un parque de atracciones, un transporte muy divertido que recomendamos a todos) visitamos el Palacio da Pena, una visita que aconsejamos por su belleza. El monasterio de Alcobaça, Nazaré, pueblo marinero que no olvidaremos gracias a su deliciosa oferta gastronómica (un marisco buenísimo y muy asequible) y Óbidos, donde además de pasear por sus bonitas calles pudimos probar sus licores típicos. Y por supuesto, la maravillosa Lisboa.

Las visitas turísticas y la rica gastronomía portuguesa estuvieron, por supuesto, acompañadas por la música: un último ensayo para que todo quedase perfecto, la maravillosa acogida de los músicos portugueses con los que compartimos escenario y un concierto en uno de los jardines de Lisboa. Los pasodobles animaron a españoles y portugueses que compartieron unos bailes muy divertidos, con los que surgieron muchos bises. Un rato inolvidable en el que pudimos conectar las distintas culturas musicales de forma espontánea y divertida.

Por último, queremos aprovechar estas líneas para agradecer a la banda portuguesa su fantástica acogida; a nuestro conductor Antonio, a quien esperamos volver a ver pronto y a todo el equipo de Alhaja Viajes, por su magnífico trato y organización y por acompañarnos y hacernos el viaje tan divertido y agradable, ¡muchas gracias a todos!















